Inaugurado en 1878 en memoria del 'Hombre de las Leyes', en el remoto pasado fue lugar de la segunda fundación de Santa Fe en 1539, y hoy está en proceso de recuperación, embellecimiento y control de seguridad
Ricardo Rondón Chamorro
Son las 8:15 de la mañana del miércoles 8 de julio de 2026, y frente al Jockey Club, joya arquitectónica de estilo republicano, que data de 1936, se produce una balacera que pone pies en polvorosa a hombres y mujeres que a esa hora se desplazan por los alrededores del Parque Santander, pleno centro de la capital.
Cunde el pánico. Se oyen gritos. Dos sicarios en moto, de capuchas negras, son acribillados por guardaespaldas de una enigmática y elegante mujer que desciende impertérrita de una flamante camioneta negra, parqueada frente al edificio.
El repentino tiroteo no pasa de ser una terrorífica escena de la serie 'La Reina del Sur', basada en la novela homónima del escritor español Arturo Pérez-Reverte, dirigida por Carlos Villegas Rosales, productor y guionista venezolano, y protagonizada por la actriz mexicana Kika Edgar, que por estos días se está filmando en espacios del Parque Santander.
En estos mismos predios, el 27 de abril de 1539, Gonzalo Jiménez de Quesada, resguardado por su tropa, levantaba su espada en señal de la segunda fundación jurídica de Santa Fe de Bogotá (un año después de la oficial, en la Plaza Mayor, hoy Plaza de Bolívar, el 6 de agosto de 1538), en el mercado muisca conocido como Plaza de Hierbas, reseña el cronista de Indias, don Juan de Castellanos.
El emblemático Jockey Club, edificio de estilo republicano de influencia europea, inaugurado en 1936, que en la actualidad sirve de locación de la serie La Reina del Sur. Foto: Ricardo Rondón
El Parque Santander ha evolucionado al ritmo urbanístico, social y empresarial de la ciudad. Del periodo de la colonia queda como vestigio religioso la Iglesia de San Francisco, la más antigua de Bogotá, cuya construcción, integrada en el desaparecido Convento de San Francisco, se realizó entre 1557 y 1562
En la antigua Plaza Santander fijaron sus residencias Gonzalo Jiménez de Quesada (esta de manera temporal), el General Francisco de Paula Santander; en una morada vecina nació el poeta José Asunción Silva, quien murió por decisión propia en la casa de La Candelaria, que hace 40 años se erigió como Casa de Poesía Silvia, en la calle honrada a la poeta María Mercedes Carranza.
El 30 de enero de 1911, el Parque Santander acogió la primera sede del periódico El Tiempo, en una casona ubicada en el costado oriental, muy cerca de donde, en 1968, se abrieron las puertas del Museo de Oro de Bogotá.
El diseño del Parque Santander y su gran pileta con sus fuentes, le fueron encargados al urbanista Casiano Salcedo. Al fondo el moderno edificio del Banco de La República. Foto: Ricardo Rondón
Esteban Wilches, investigador, sociólogo y curador artístico, instruye que en la casa en la que vivió y falleció 'El Hombre de las Leyes', funcionó a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, el prestigioso Colegio Pestalozziano para Señoritas y Niños, ubicado en el costado derecho de la Plaza Santander, que posteriormente fue reemplazado por el Hotel Regina, destruido por los desmanes de El Bogotazo, el mismo sitio donde se levantó el edificio de Avianca
Wilches comparte una antigua foto de 1905, del Archivo de Bogotá, tomada desde el campanario de la Iglesia de San Francisco, en la que se observa el marco de una plazuela sembrada de araucarias, cauchos, eucaliptos, pinos y siete cueros, cuando el blanco y negro no solo era el de los rollos fotográficos, sino de la ciudad gélida, brumosa y de peatones sombríos, vestidos con trajes y abrigos de funeral.
El flamante edificio del Hotel Granada, de arquitectura republicana francesa, operó de 1928 a 1950, cuando fue demolido para levantar la sede principal del Banco de la República. El bus municipal lo atravesaba por la Calle Real, hoy Carrera Séptima. Foto: Archivo de Bogotá
Desde 1928, cuando fue inaugurado, se hizo célebre el imponente Hotel Granada, otra relevante joya arquitectónica de estilo renacentista francés, que atesoró el Parque de Santander; punto de encuentro de la sociedad capitalina, intelectuales, artistas, y hospedaje de luminarias como Carlos Gardel, Toña La Negra, Libertad Lamarque, Jorge Negrete, el torero español Manolete y el boxeador estadounidense Joe Louis.
Como memorables las veladas bailables del Salón Azul, al ritmo de la Orquesta de Lucho Bermúdez. Allí nació el afamado son 'Pachito Eché', del compositor bogotano Alex Tovar. El Hotel Granada alcanzó a sufrir en sus dos primeros pisos los estragos del 9 de abril del 48, y siguió operando hasta 1950, al ser demolido para la construcción del actual edificio del Banco de la República.
Retretas y espectáculos
La inauguración oficial del Parque Santander (carrera Séptima, entre calles 15 y 16), data de 1878, presidencia de Aquileo Parra, cuando fue develada la estatua del General Francisco de Paula Santander, bronce del artista italiano Pietro Costa. El diseño del Parque y de la gran pileta, le fueron encargados al urbanista Casiano Salcedo.
Este lugar, a principios del siglo XX, trascendió como el área social y recreativa más importante y frecuentada de la capital. Los jueves y domingos se daban retretas de la Banda Municipal. El primoroso jardín era el marco propicio para que los fotoaguitas convocaran a familias, turistas, amigos y enamorados, a tomarse postales bordeadas de corazones y retoques de carmín.
Quien escribe estas líneas, añora, entre los años 80 y principios de 2000, el cine rotativo del Teatro Lido; en las dos únicas casas coloniales que aún se conservan (por la calle 16), y que hoy son galerías de joyas y artesanías, funcionaba el Café Aventino de billares y coperas, con hotel incorporado en la segunda planta. En la casa contigua despachó La Pepita, restaurante de comida criolla y cancha de tejo, punto de encuentro de oficinistas, comerciantes y reporteros de El Tiempo, El Espectador y El Siglo.
El Parque Santander, en ese entonces, era un espectáculo absurdo de culebreros y gitanas que leían el futuro en la palma de la mano (como el bolerazo que consagró a Leo Marini); organilleros de cucú de cuerda y periquito; mimos, bota fuegos, faquires que se restregaban la cara con puñados de vidrio, o introducían una espada de aluminio en la garganta hasta donde diera el esófago. Todas esas excentricidades, en medio de vendedores de copos de algodón, maíz pira, frituras con patacón, cucuruchos de habas y maní, y el tradicional salpicón.
Nuevo rostro
Vista desde la Torre de El Tiempo de la Iglesia de San Francisco que, en la Colonia, estuvo integrada al Convento de San Francisco. Foto: Ricardo Rondón
Han sido varias las temporadas de inseguridad y degenere del Parque Santander, cuando las bancas eran ocupadas por piperos cianóticos que libaban alcohol con naranjada hasta quedar dormidos unos sobre otros. En la pileta chapoteaba la gaminería a sus anchas, y los indigentes lavaban sus harapos y los ponían al sol; hasta que llegaba el policía de bolillo a desalojarlos.
Ante la ausencia de autoridad y control, de cerca de veinte años, a la fecha, el Parque Santander pasó de ser un visitado atractivo del centro capitalino, a convertirse en un patio desgreñado de suciedad, fetidez de inmundicias humanas y desperdicios; escondrijo, venta y consumo de sustancias psicoactivas, y temerario atracadero de la noche.
Personal adscrito al rodaje de la serie 'La Reina del Sur' , en inmediaciones del Parque Santander. Foto: Ricardo Rondón
Desde mayo del año en curso, la administración distrital viene trabajando en un plan contingente de recuperación, saneamiento y seguridad del Parque Santander, en este momento, cercado en gran parte de sus 9000 metros cuadrados por barricadas metálicas.
El operativo es liderado por la alcaldía de Santa Fe, que inició con la erradicación de bandas de microtráfico, y la instrumentalización de menores de edad; a la vez de brigadas de limpieza y embellecimiento; reubicación de vendedores ambulantes; y control de acceso.
El reloj de la torre de El Tiempo marca la una y quince de la tarde. El sol reverbera sobre el bronce mate del General Santander. Los gatilleros que a primera mañana fueron acribillados, han "resucitado", y se aprestan a degustar el lunch que ofrece la producción de 'La Reina del Sur'.
Los curiosos no pierden de vista a Kika Edgar, la actriz mexicana de madura belleza, que luce un traje violeta, y por encima de los hombros un abrigo de cachemir gris plomo. Alfonso Disney, asistente de dirección, confirma que por hoy no habrá más balaceras de utilería. El Parque Santander tiende a ser, por esta vez, un bello remanso de paz. Ojalá lo siga siendo.




















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