Perfil - entrevista de Alirio Castillo: 30 años avivando la caldera de la banda sonora del narcotráfico y de la sangrienta violencia del conflicto armado en Colombia
Ricardo Rondón Chamorro
"Un corrido no es serio si no lleva, por lo menos, un muerto atravesado" (Alirio Castillo).
La descarnada y explosiva escena de la serie Breaking Bad (Netflix), donde aparece una tortuga en el desierto de Chihuahua avanzando con la cabeza decapitada del informante Danny Trejo (alias 'Tortuga'), como advertencia mortal del cartel mexicano de la metanfetamina a los "soplones" de la DEA, inspiró 'La Balada de Heisenberg', corrido interpretado por Los Cuates de Sinaloa.
El tétrico plano secuencia y el corrido sinaloense siguen fijos en quienes han visto y repetido la galardonada serie, porque, donde la sombra de la mafia se hace visible, música y letra están prestas a acompañar los siniestros relatos de los capos de la droga, caso reciente, el del poderoso y temible mexicano Nemesio Oseguera Cervantes, alias 'El Mencho', patrón del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), dado de baja en un cinematográfico cerco policial.
Que lo diga el letrista, compilador y promotor musical santandereano Alirio Castillo, quien completa 30 años avivando la caldera de su aventurero tren discográfico, Corridos Prohibidos, vertiginoso y trepidante inventario de cientos de historias de cabecillas de grupos armados ilegales y legendarios narcotraficantes que han levantado imperios descomunales de riquezas, mujeres y excesos, a sabiendas de que, en ese mismo tránsito, van cavando sus propias tumbas, o pagando largas condenas en prisiones de Estados Unidos.
Castillo no solo se ha enfocado en la vida de quien lidera, amasa fortunas y cobra con sangre torcidos o deslealtades. Los corridos que compone y compila, de una baraja de autores e intérpretes, recauda las fichas claves de la cadena mafiosa de la cocaína: el cocalero (que siembra la mata), el raspachín (que recoge la hoja), el "cocinero" (químico que la procesa), el lavaperros (fiel servidor del patrón), y el escuadrón de matones y "genios" que recurren a estrategias inimaginables para transportar toneladas del alcaloide.
Sin proponérselo, sus Corridos Prohibidos han generado noticias de primera plana en los diarios más importantes de Colombia, y en The New York Times, como ocurrió con la noticia de la huelga cocalera de 1996, en la que, cientos de campesinos de departamentos en conflicto: Meta, Guaviare, Caquetá y Putumayo, se movilizaron en reñida protesta ante la advertencia gubernamental de fumigación de cultivos y creación de territorios especiales de orden público.
Como esta melodía agresiva del delito ha sido censurada en la radio, Alirio Castillo le ha dado varias veces la vuelta a Colombia en flota, automóvil, avioneta, lancha, o a lomo de bestias, cruzando baldíos, trochas y ríos, para llevar sus corridos a pueblos y remotos caseríos, y, contra todo riesgo, en solitario, promocionarlos y venderlos en fondas, tiendas, cantinas y lenocinios.
En todos estos años de bregas musicales, Castillo registra un kilometraje récord, de Nariño a La Guajira; del Urabá antioqueño a la Amazonía y la Orinoquía, desafiando climas insalubres, bichos transmisores de graves enfermedades, y lidiando con el paso de su mercancía en retenes del Ejército, de guerrillas y paramilitares. A sus "70 mayos" lo sigue haciendo en plan de promoción artística.
Recorrido del corrido
¿Es el corrido una invención neta del sentimiento musical mexicano? Según investigación del etnomusicólogo Zeferino González, recopilada por Noé Carrillo, poeta de Zacatecas, licenciado en Ciencias de la Educación, existen distintas versiones de la naturaleza del corrido y del nombre que se le atribuye. Una de Édgar Larocque, escritor estadounidense, que se remite al periodo de la Colonia, cuando la Santa Inquisición acusó este tipo de tonadas profanas y difamatorias de "correr escandalosamente" por provincias de la Nueva España.
Otras definiciones, de filólogos y críticos musicales, apuntan a que se le denomina corrido, por una herencia del vocablo "corrio", de Andalucía, en español antiguo, que se le asignaba al mensajero que corría a transmitir un mensaje, o a llevar alguna encomienda. Para Carrillo, "la que da en el clavo", es la del musicólogo y compositor mexicano Vicente Mendoza Gutiérrez, en su libro El Corrido Mexicano, de 1939.
Mendoza suscribe que el corrido es herencia viva del romance español por su estructura estrófica de cuatro versos octosílabos (que pueden ser seis u ocho también), con un ritmo formado por cuatro acentos principales en la penúltima sílaba de cada hemistiquio (mitad del verso) de ocho sílabas. Al igual que en el romance, el corrido integra estribillos completos de uno o dos versos, para lograr la cuadratura requerida de la tradicional métrica popular española.
Dicho romance viaja a América y sobrevive en boca del pueblo hasta el siglo XIX, cuando los chicanos de Puebla le asignan un tema y un protagonista que da origen al verdadero corrido de la actualidad. El corrido chicano tomó otro rumbo al nutrir el romance corrido con el tema del conflicto fronterizo que dio origen a sus dos protagonistas: el héroe y el bandido.
El primero, que defiende su causa ante la injusticia anglosajona, y el segundo, que utiliza la violencia como vía criminal. Un ejemplo de corrido heroico, es el de 'Gregorio Cortez' (1901), y de bandolero, el de 'José Mosqueda' (1890). El de Cortez, modelo a seguir de emblemáticos corridos de la revolución, como el de Pancho Villa, piedra de toque de célebres corridos como los de Miguel Hidalgo, Benito Juárez y Profirió Díaz, y de ahí en adelante, el poblado cancionero popular mexicano de héroes y malhechores históricos, incluidos los narcocorridos.
El Cartel de los Corridos Prohibidos
La vida y obra musical de Alirio Castillo plasmada en su libro, y El Cartel de los Corridos Prohibidos, obra del catedrático venezolano Carlos Valbuena Estaban. Foto; archivo particular
Los Corridos Prohibidos de Alirio Castillo inspiraron la Tesis Doctoral en Ciencias y Humanidades del profesor venezolano Carlos Valbuena Esteban, licenciado en Letras de la Universidad Central de Caracas, y la maestría en Literatura Comparada, de la Universidad Complutense de Madrid. El ambicioso trabajo investigativo, orientado en el seguimiento y análisis de los narcocorridos colombianos y mexicanos, derivó en el libro El Cartel de los Corridos Prohibidos (2006), punto de partida de sus conferencias posteriores, hasta su fallecimiento en 2013.
En su libro -cuya cubierta está ilustrada por una 'Cruz de Marihuana' (que tiene una anécdota especial), primer hit y piedra angular de Corridos Prohibidos en sus treinta años de historia, letra original de José Alberto Sepúlveda, interpretada por el Grupo Exterminador, de Guanajuato-, el profesor Valbuena escribe de Alirio Castillo, a quien, luego de cinco años de búsqueda, acompañó en sus correrías por Colombia:
"Alirio Castillo es, por antigüedad e importancia, el primer productor y promotor colombiano de música norteña, un género musical cuyo vertiginoso crecimiento y particular aceptación en Colombia, merecería una atención más detallada por parte de sociólogos y estudiosos de la cultura musical. Lejos de ser una mercancía subsidiaria del narcotráfico y la guerra, los Corridos Prohibidos son un agudo reflejo de los temas y actores que agobian a la población, y un punto de reflexión colectiva, por encima de la frivolidad y la banalización".
Bestiario mafioso
Como si se tratara de una revelación mística en el azaroso cruce de caminos de Alirio Castillo en su vida de abanderado del género norteño, La Cruz de Marihuana cobró la primera apuesta que él selló por un mercado que ningún entendido discográfico se había atrevido a explorar en Colombia. A La Cruz de Marihuana sucedieron centenares de letras que han robustecido el catálogo de Corridos Prohibidos, único en el mundo, porque el legítimo capo en estas lides artísticas no es michoacano ni sinaloense, sino un santandereano de la bravía tierra comunera.
Del bestiario de la mafia de la marihuana y la cocaína, la corruptela del poder, las huestes alzadas en armas, y de otros forajidos, abundan títulos de la épica montañera clandestina y de la picaresca extrema de lujos, mansiones, mujeres y caprichos de temerarios capos como los corridos de Pablo Escobar, Carlos Lehder y Gonzalo Rodríguez Gacha 'El Mexicano', que rayan en el perfil psiquiátrico. He aquí un abre bocas:
La Kenworth Plateada y Coquero en el Putumayo (Uriel Henao); La Pista Secreta (Grupo Exterminador), El Cartel de Cali (La Furia Norteña), El Carro Blanco (Águilas del Norte), La Motosierra y El Raspachín (Los Bacanes del Sur); Líneas de Coca y Moños de Marihuana, El Corrido de Virginia Vallejo y El Corrido de Santofimio (La Pandilla del Río Bravo), Ratón y Queso (Giovanni Ayala), El Jefe de Jefes, El Sapo, El Perro Negro y Narco Aurelio, de Rey Fonseca, uno de los más prolíficos y polifacéticos compositores, productores e intérpretes.
"Esta agresiva habla popular musicalizada -reseña el profesor Valbuena-, sobrepasa el territorio de la crónica, y se constituye en un medio investigativo y editorial de enorme impacto, además de valiosa fuente de primera mano de pesquisas judiciales y contenido informativo, en su propósito de revelar la exageración y el terror de los narcotraficantes, la imparable y cruenta violencia del conflicto armado, y la corrupción del poder en todos sus ámbitos".
El 'Cuate Yupinos’
Jesús Guadalupe Elías Arroyo, conocido en su México natal como "Yupinos Elías", está vinculado, desde los 15 años, de la mano de su padre, Martin Elías Franco -renombrado letrista, productor y radiodifusor musical-, al género Regional Mexicano, en su centro de operaciones de Tepic, Estado de Nayarit, epicentro de la Rivera Maya.
"Yupinos", hoy de 35 años, continúa el legado de su padre, en funciones de editor musical y gerente de su propio sello, versado en la cultura del Norteño Clásico, el Regional Mexicano, los Narcocorridos y el Corrido Tumbado, la ola arrasadora del momento, con más de 200 artistas y agrupaciones de Estados Unidos, México, Colombia y Guatemala, y un promedio de 400 compositores de distintas nacionalidades.
Le pregunto a "Yupinos", cómo se ha mantenido el corrido narco en México, a partir de la censura de la Legislación.
-Se sigue vendiendo en la clandestinidad, que es donde más se vende lo prohibido, pero las productoras se han multiplicado en formato 100% digital. He hecho más de 3.000 lanzamientos en plataformas.
-Cómo se blindan.
-Protegemos la industria a través del Instituto Nacional de Derechos de autor (INDAUTOR), que cubre plataformas como Diesel, Pandora, Amazon Music, Spotify, YouTube Music, entre otras. La demanda de bandas, intérpretes y cantautores, es cada vez más fuerte, y no dan espera.
-Del corrido clásico, cuáles son los más agresivos...
-Difícil hacer esa clasificación porque hay miles. Pero podría responderte que los corridos de los Tigres del Norte, no por ser los más agresivos o escandalosos, son los más ajustados a la realidad del poder corrupto de las grandes esferas en contra de gobiernos como los de Vicente Fox y Felipe Calderón, y su relación con el narcotráfico.
Ya de corridos clásicos de la mafia, están los de leyenda: La Banda del Carro Rojo, de los Tigres del Norte; el del Chapo Guzmán (cuando le dieron gancho), de Los Tucanes de Tijuana; otro sobre El Chapo, El Señor de la Montaña, de Los Canelos de Durango; El M Grande, al Mayo Zambada, del Potro de Sinaloa; El Señor de los Cielos (Amado Carrillo), de Ariel Camargo y Los Plebes del Rancho; La Reina del Sur, de Los Tigres del Norte; Fiesta en la Sierra, éxito de los Tucanes de Tijuana; entre muchos.
Para el volumen 30 de Corridos Prohibidos, de don Alirio Castillo, grabamos 6 corridos: La Pista Secreta (Cartel de Medellín), original del Grupo Exterminador, en este álbum, interpretado por La Belikada de la Capital; La Cruz de Marihuana (Grupo Exterminador), grabada por el Grupo Dictamen; El Corrido de Carlos Lehder y Los más Poderosos, del Grupo Doble Región.
-Qué opinión le merece Alirio Castillo como abanderado en Colombia de la producción y distribución de la música norteña, que es la entraña del sentir popular mexicano.
-A don Alirio Castillo lo conocí en 2023 en Guadalajara, Jalisco. Le grabé Otoniel, letra de él, interpretada por Chuyín Serrano. Para nosotros, el señor Castillo es pieza clave en la producción y distribución de música regional mexicana para Colombia, y por su interés permanente de recopilación, actualización y promoción en el mercado. En sus más de 30 años ha logrado posicionar un buen número de melodías, agrupaciones e intérpretes con su sello discográfico.
Rey Fonseca
Rey Fonseca, polifacético autor, productor e intérprete bogotano, colaborador desde el inicio de Corridos Prohibidos. Foto: archivo particular
Nacido en el barrio San Carlos de Bogotá, en el hogar de un técnico electricista, una ama de casa y cinco hermanos, Rey Fonseca es, quizás, uno de los artistas de vocación más versátiles y vigentes en cultivar la cultura popular en Colombia, en un abanico de géneros. En esas anda desde la adolescencia, cuando desistió del colegio, en décimo grado, para entregarse a la música.
Inició con tropical bailable y luego se pasó al regional mexicano, que lo cautivó y le quedó sonando, hasta hace 15 años, con su banda Los Renegados, cuando, cumplido ese ciclo, optó por explotar sus facetas de productor, compositor, arreglista, intérprete y caza talentos. Rey es ejecutor empírico de veintiún instrumentos, entre ellos acordeón, percusión, piano y trompeta.
Como creativo y voz, Fonseca ha sido uno de los fecundos pilares en el trasegar de Corridos Prohibidos. De su pluma han sido exitosos más de 60 corridos, entre ellos: El Carro Negro, El Sapo, El Alcalde Modelo, Mañana me matan, El Extraditado y Narco Aurelio, caricatura del lavaperros que sueña con ser el patrón, rodeado de beldades y lujos.
Rey Fonseca se refiere de Alirio Castillo como "un sinónimo de la terquedad. Un hombre persistente en su proyecto, más allá de sus pérdidas y ganancias, que es el juego impredecible de la música, donde Alirio juega sus fichas con pasión y obsesión".
"Mi vida es un corrido"
Castillo con su guacal promocional de la Colección Corridos Prohibidos. Foto: Ricardo Rondón
¿Pero quién es Alirio Castillo en cuerpo y alma, independiente de su perfil musical? Es un corrido de 347 páginas, como titula su libro confesional. Un "tipo normalito", vecino de barrio, con quien te puedes topar en la panadería, y si te invita a un café, tienes que estar preparado a parar oreja cuando él se avienta a relatar sus fascinantes aventuras de cazador de historias y de las peripecias que le ha tocado superar para alcanzarlas. La vida de Castillo, como la plasma en su libro, sería el banquete ideal de un productor, para llevarla a la pantalla.
Alirio Castillo (Bucaramanga, 1955), el mayor de 13 hermanos, hijo de una fregadora de ropa y de un padre de esos que salen de la casa por la noche a comprar cigarrillos y jamás regresan. Confusa ante tamaña responsabilidad, doña Emperatriz, la madre, se lo confió a la abuela. Alirio apenas tenía 7 años, que le fueron suficientes para emprender una insólita maratón, de mil maneras.
Trabajó arriando ganado y vendiendo cacao en el municipio de San Alberto. Alcanzó a cursar hasta tercero de primaria (2° y 3° en el mismo año). Se aburrió de lidiar con vacas y, de regresó a Bucaramanga se empleó en oficios varios en una casa de familia. El patrón trabajaba como maquinista en el Periódico El Frente. Alirio le pidió que le diera chance como ayudante de rotativas. Allí, de overol, untado de grasa de linotipos hasta la coronilla, y con la felicidad henchida de ver parir la edición de cada día, empezó su carrera empírica de periodismo.
Alirio veinteañero, a órdenes de la discográfica Philips, recibiendo a Mercedes Sosa en el aeropuerto El Dorado de Bogotá. Foto: archivo particular
La cubierta de Mi vida es un Corrido fue ilustrada por Angie, su hija publicista. Ahí aparece Alirio en su niñez huérfana, pero no derrotada, sentado sobre un paquete de periódicos, en la penumbra de una calle tenebrosa de la zona de tolerancia de Bucaramanga, atestada de prostitutas y malandros al acecho, con los ejemplares de El Frente aún olorosos a tinta fresca. Putas y criminales fueron sus primeros clientes. De ellas se ganó el cariño maternal, y, de los rufianes, el respeto y la admiración. En El Frente, leyendo y preguntando a sus mayores, aprendió el decálogo de la redacción.
Hizo su debut como periodista de espectáculos a los 17 años. De El Frente dio un salto al Diario de la Frontera (informativo de Cúcuta fundado por don Luis Parra Bolívar en febrero de 1951, que circuló hasta agosto de 2001). En doña Ligia Echeverría, esposa del fundador, y diplomática, Alirio encontró su hada madrina. El quinceañero estaba picado por la balada y las rancheras de José Alfredo Jiménez. Le propuso a la dueña una página musical que el diario no tenía. Así se encarriló como reportero y columnista.
Castillo, andariego de leguas, rodó por Venezuela en la época de la bonanza petrolera que se ganó el rótulo de 'Venezuela Saudí', cuando el Bolívar se equiparaba con el dólar. Regresó a Cúcuta equipado de vinilos. Le ilusionaba ser corresponsal de la Revista Antena que, en la década de los 80, era la publicación de farándula popular más acreditada.
Castillo de promoción con la Banda Tierra Sagrada, de México. Foto: Archivo particular
De Holguín, Alirio Castillo aprendió las tretas para buscar, entre costuras, la fina hebra periodística que asegurara la venta masiva de un artista estelar, o del que apenas despegara, y de paso, la asombrosa rapidez con que 'El Enano' enrrollaba y encendía tabacos de marihuana, en la época psicodélica de la ’Santa Marta Golden', certificaban consumidores de maracahafa, "la más cotizada del mundo".
El Capo de los Corridos
Alirio, sin cumplir 20 años, entrega el Disco de Oro al artista español José Vélez (Vino Griego) por las exitosas ventas del álbum Grandes Éxitos, en 1982. Foto: archivo particularAlirio Castillo, que aún no completaba los 20 años, se radicó en la capital, y escribió sus primeras columnas y reportajes para Antena, en una máquina de escribir Torpedo, que adquirió por 25 pesos en un remate de compraventa. Cumplido ese ciclo, y con los contactos que hizo en ese periplo farandulero, logró engancharse en la prestigiosa compañía Philips, de discos y electrodomésticos, cuyo edificio y rutilante aviso, sobresalía en la rotonda de Las Américas, del barrio Puente Aranda.
El peladito huérfano, con apenas tercero de primaria, que arreaba ganado, hacía oficio en casas de familia, y en la madrugada vendía periódicos en la zona feroz del crimen y los prostíbulos, llegó con el tiempo a ocupar en Philips cargos que envidiaban ejecutivos cancheros de la compañía, como la jefatura local de promoción y publicidad, y la gerencia nacional de promoción y ventas.
En ese recorrido se codeó con lo más encopetado de la industria musical y de consagrados artistas de la región y del otro lado del Atlántico: campañas de promoción con Los Visconti, Mercedes Sosa, Leonardo Fabio, José Vélez, Rocío Dúrcal, Jerónimo Juan Gabriel, José José, de una interminable lista; entrega de Discos de Oro y Platino a cuatro manos con los mandamases de la televisión: Jimmy Salcedo, Julio E Sánchez Vanegas, Jorge Barón; y el disfrute de la vida en los mejores hoteles, restaurantes y discotecas, y en giras internacionales.
En 1991, con la experiencia adquirida y los ímpetus enardecidos de querer ser el propietario y gerente de su propia empresa, con ahorros y liquidación se hizo a una oficina en San Andresito de la 38, que luego rotó por otros puntos de Bogotá.
Al comienzo, el asunto de los negocios como representante musical en solitario, multiplicándose en todos los frentes, no fue nada fácil, pero batalló hasta ver impreso el anhelado logo de su propio sello, Alma Producciones, de su producto Corridos Prohibidos, inspirado en el álbum Corridos Prohibidos, de Los Tigres del Norte, publicado por Fonovisa, en 1989.
Castillo trae a colación la anécdota de su logo, después de quedar ensimismado con el título del CD de Los Tigres del Norte: "llamé a mi abogado para que investigara si en la Superintendencia de Industria y Comercio había algún registro con esa marca. Al cabo de unos días confirmó que no existía.
Inmediatamente acudí a un creativo para que diseñará el logotipo, como me lo había imaginado: una señal de tránsito perforada a balazos, como las había visto en carreteras de Medellín, en la época del narcoterrorismo. La señal soldada sobre el rin de un carro, con el rótulo de Corridos Prohibidos. Soñaba con ver ese poster en las vitrinas del Mercado Mundial del Disco, de don Fabio Polanco".
El 'capo' de Los Corridos Prohibidos con Eric Palacino Zamora, compositor del corrido en memoria del fallecido Yeison Jiménez. Foto: Ricardo Rondón
Fue así como, hace 30 años, brotó del maguey la leyenda del capo de la música norteña en Colombia que, a la fecha, Castillo, con sus "70 mayos", no frena en su diligente y obsesivo trabajo de composición, producción y promoción de su producto estrella, hoy con su álbum de aniversario, que incluye veintitrés temas, veintiuno de ellos inéditos y dos covers, que ya se encuentran en plataformas.
Destacar que, en este volumen 30 de Corridos Prohibidos, hace su debut como letrista del regional mexicano el periodista, escritor y compositor Jorge Éric Palacino Zamora, oriundo de Analoima, Cundinamarca, con la oda norteña Vive tu Voz, en memoria del ídolo de la canción popular Yeison Jiménez quien, con apenas 34 años, falleció con los cinco integrantes de su equipo de trabajo en una tragedia aérea ocurrida en Paipa, Boyacá, el pasado 10 de enero.
De su aventurera vida artística en los capítulos de bonanzas y vacas flacas, de los gozosos y dolorosos en las trincheras del bandidaje, y de sus anécdotas de hazañas en antros y mancebías -como lo narra escueto en su libro-, donde sintió el olor de las castas y el calor de las impuras, Alirio Castillo habló largo y tendido con el reportero de CAMBIO, en escenarios bogotanos como la cantina La Catedral de Pablo Escobar (en Puente Aranda), El Museo del Tequila (de la Zona T), y en su apartamento de Castilla, donde reside con su señora esposa, su hija Angie, y su amado nieto Mateo.
Alirio Castillo en la cantina La Catedral de Pablo Escobar, a 500 metros de la Cárcel Modelo de Bogotá. Foto: Ricardo Rondón
-Maestro Alirio Castillo, con pesos y contrapesos, qué balance ofrece a la fecha, luego de 30 años de batallar como letrista, productor, compilador y promotor de un proyecto musical, polémico y controvertido, como Corridos Prohibidos.
Fue la Cruz de Marihuana el corrido que me arrastró hace 30
años a este mundo desconocido, y del cual no pienso salir. En un principio fue
mucho el susto, pero el mismo corrido me pedía que no lo dejara solo, y no lo
voy a hacer. El Grupo Exterminador lo grabó, solo que no le hicieron un video
que valiera la pena, tal vez por temor, pero Corridos Prohibidos se convirtió
en un proyecto muy agradecido; no ha sido éxito en radio, pero se sostiene como
la mejor serie musical de todos los tiempos.
-Desde el principio, usted se metió de cabeza en su
proyecto, y hoy lo sigue haciendo con el mismo tesón. ¿Le ha dejado más
satisfacciones que capital financiero? o, como contestaría el romántico:
"No me llené de plata, pero me lo he gozado".
En mi vida como promotor y productor, Corridos Prohibidos
me sigue dando satisfacciones. Somos inseparables. Dinero sí me ha dado, pero
también me lo ha quitado. En 30 años he visto mucha agua correr; muchos se han
ido y yo sigo vivo con la voluntad del creador, con mi esposa, mi hija, y ahora
con mi nieto, viéndolo crecer.
-Cómo evalúa la cosecha de autores, intérpretes y bandas
que han desfilado por su catálogo
a lo largo de tres décadas.
A todos les ha ido muy bien, me atrevería a afirmar que les
ha ido mejor que a mí, en la parte económica, pero no me quejo, es mi proyecto
y no lo dejo morir.
-Cuáles han sido las agrupaciones norteñas más frecuentes
en el trasegar de su marca.
Uriel Henao, Rey Fonseca, Grupo Águilas del Norte, Los
Hermanos Ariza, Grupo Mezcal, Los Hermanos Pabón, La Pandilla del Rio Bravo,
Grupo Exterminador, Grupo Tornado y La Furia Norteña.
-¿Se estrenó como compositor con Corridos Prohibidos, o ese
pulso artístico venía de un tiempo temprano?
No señor: fue por física necesidad. A veces les doy la
información a los compositores y no hacen el trabajo a tiempo, o no me gusta.
Entonces prefiero hacerlo yo mismo.
-En su ejercicio de letrista, cómo se mide para que un
narcocorrido no atraviese la delgada línea de la apología, y lo comprometa.
Se escribe, se repasa, se corrige y se vuelve a repasar,
hasta que diga lo que debe decir. A un delincuente o asesino de inocentes no se
le puede felicitar. Un narcotraficante es delincuente y se narran sus
fechorías, hasta el día de su muerte. Todos terminan en una cárcel o muertos
-Cuál es el narcocorrido más fuerte que ha escrito, y que
lo haya metido en problemas.
El Perseguido, pero no lo escribí yo. Lo escribió el
maestro Saul Castro, un compositor del Magdalena Medio. Ese corrido lo publiqué
y las AUC me llamaron para que lo sacara del mercado. No se hacían responsables
si algo me llegara a pasar. Lo retiré temporalmente, y luego de la
desmovilización de las AUC, que logró el entonces presidente Álvaro Uribe
Vélez, lo volví a publicar.
-Cómo definir a Pablo Escobar en medio de las dos aguas que
lo atraviesan: la del más abominable criminal en la historia de Colombia y la
del antihéroe que mandó a construir un barrio con su nombre para los pobres sin
techo en Medellín.
Las buenas obras de Pablo Escobar ya nadie las recuerda. Lo
que sigue vivo es su fama de criminal despiadado.
-¿En su largo recorrido del narcocorrido, se ha encontrado
cara a cara con mafiosos colombianos como los hermanos Rodríguez Orejuela,
Gonzalo Rodríguez Gacha El Mexicano, Carlos Lehder o el mismo Pablo Escobar?
Gonzalo Rodríguez y Pablo Escobar ya habían muerto antes de
1996. Los demás siguen presos. Corridos Prohibidos nació en 1996. Quise
encontrarme con Carlos Lehder en la pasada Feria del Libro de Bogotá (2025).
Incluso compré su último libro (Vida y muerte del Cartel de Medellín) y fui a
la feria pensando que allí podría verlo en la conferencia que anunciaron, pero
no fue posible: su presencia fue cancelada por medidas de seguridad.
-La oportunidad torcida, en este país, la pintan calva: ¿Le
han propuesto lavar dinero con su música?
Nunca.
-Cómo se ha sentido en su plan de autor y mediador de la
banda sonora de la criminalidad en Colombia.
Yo llamo a mis Corridos Prohibidos “La Banda Sonora del
Conflicto Colombiano”. Mi enfoque es narrar lo que hacen mal, desde los
gobiernos de derecha y ahora de izquierda, que son fuente de información
valiosa, y la delincuencia armada, llámense narcotraficantes o grupos armados
ilegales; todos trafican con coca, ese es su sustento real, y los gobiernos se
lucran de lo mismo.
-Con todo lo pesado y cuestionado de sus contenidos
musicales, ha contado con el respaldo de grandes medios de comunicación. Hasta
The New York Times le ha dado vitrina. ¿Cómo lo hace?
Me buscan y yo estoy abierto a facilitarles el trabajo.
Telemundo, por ejemplo, me hizo hace muchos años un documental sobre cómo
grababa, viajaba en bus con mi mercancía, llegaba a las tiendas ofreciendo mi
producto, y remataba en un concierto con grupos de corridos en los llanos
orientales.
El periódico Folha de Sao Pablo (Brasil) también me hizo un
extenso reportaje; incluso grabé un corrido en portugués contando la historia
del narcotraficante Fernandinho Beira-Mar; lo escribió el profesor Carlos
Valbuena Esteban y lo grabó el intérprete paisa Oscar Escobar en Bogotá.
El Washington Post también escribió varios artículos sobre
mi proyecto. El Tiempo publicó extensos reportajes, incluso en primera página,
y en su Revista Carrusel, una crónica de 7 páginas con portada.
-Cuántos narcocorridos de Pablo Escobar puede haber,
empezando por Muerte Anunciada, clásico de Los Tigres del Norte.
¿Sabes que de Pablo Escobar no volví a publicar ningún
corrido? Muerte Anunciada lo grabé con Uriel Henao en el Vol. 2.
-Y de El Mexicano, cuántas interpretaciones aparecen en
Corridos Prohibidos.
De El Mexicano me llegaron varios temas de manos del
cantautor Fernando Valente (fallecido), entre ellos Alias El Mexicano y Tupac
Amaru, El Caballo de Gacha, y otro que le hice grabar a un cantante y
compositor mexicano: El Halcón de Durango. El corrido se titula Gonzalo
Rodríguez Gacha
-¿Pablo Escobar supera como mafioso sanguinario y
devastador a capos mexicanos como el Mayo Zambada, El Chapo Guzmán y el Mencho
Oseguera?
Pablo Escobar fue el más criminal, sin duda.
-Estamos hablando del capo del cartel de Medellín, justo en
la cantina La Catedral de Pablo Escobar, ubicada a 500 metros de la Cárcel
Modelo de Bogotá. ¿Le apetece tomar algo, maestro?
Tomémonos una para la sed. ¿Será que nos hace daño con
tantas ganas? (risas).
-¿Le pido ¡Me Matan, Limón!, de Patricio Rey y sus
Redonditos, inspirada en los últimos 5 minutos de Escobar antes de morir a
tiros el 2 de diciembre de 1993, en el tejado de una casa del barrio Los Olivos
de Medellín?
¡Por favor, que se oiga!, Álvaro de Jesús Agudelo, alias
Limón, fue el único y el último guardaespaldas que acompañó a Pablo; también
murió en el operativo.
-¿En sus correrías, ancló en la Hacienda Nápoles?
Sí, en una oportunidad con el profesor Carlos Valbuena,
cuando estábamos escribiendo el libro El Cartel de los Corridos Prohibidos. También
fui con Uriel Henao, en ese entonces estaba todo en ruinas. Luego volví con
unos integrantes de la Banda Tierra Sagrada de México a grabar unas tomas, para
su éxito Máxima Potencia. Incluso ahí participé como actor secundario.
-Y colaboró como actor en el vídeo del Corrido de Griselda
Blanco, letra de Norberto Riveros que, en la grabación interpreta a un
narcotraficante. ¿Alejandro Rozo, su intérprete, continúa activo?
Alejandro Rozo sigue activo, trabaja en el canto
regularmente, y está dedicado de lleno a la finca raíz.
-Por vacilar, alguna vez, alborotado por los tragos y la
humareda canábica, ¿se sintió como el Narco Aurelio, corrido de Rey Fonseca, su
parcero de aventuras musicales?
En varias oportunidades, cuando trabajaba en Discos
Philips, salíamos para Keops Club con los compañeros de promoción y
terminábamos en unas rumbas muy pesadas.
-De los intérpretes y cantores de Corridos Prohibidos,
¿puede afirmarse que Rey Fonseca ha sido el músico más prolífico, integral y
frecuente que le ha aportado a su marca?
Rey es una genialidad creativa. Cuando necesito algo muy
puntual, él entra en escena.
-¿Cuántos corridos en promedio ha grabado en su historial
de 30 años con este género musical?
Me puedo estar acercando a los 900 corridos.
-En este imparable tren de sus Corridos Prohibidos, ¿usted
ha sido víctima de atentados o amenazas, no solo de narcos sino de la
guerrilla, el paramilitarismo o de otros grupos al margen de la ley que se
dedican al negocio de la cocaína?
No señor. Siempre he viajado como cualquier parroquiano de
flota. Cuando llego a un pueblo, por más lejano que sea, busco la emisora o la
tiendita de discos para ofrecer lo que llevo. En retenes de guerrillas o del
Ejército revisan mi cargamento de música y me preguntan “para donde voy con ese
producto”. Respondo que a visitar emisoras y a vender en tiendas. A veces
compran o piden regalado, pero yo les respondo que no puedo regalar, pues mi
patrón me descuenta de mi salario.
-También tiene corridos de la guerra verde de las
esmeraldas y de legendarios patrones del negocio de las gemas como Víctor
Carranza. ¿Lo conoció?
No lo conocí. Me hubiera gustado. Con decirte que hace
pocos días fui en bus a Muzo con el audio de El Zar de las Esmeraldas, adelanto
de mi nuevo álbum Corridos Prohibidos Vol. 30. De ida imaginaba Muzo como un
lugar desértico, tipo oeste americano, y me sorprendí al encontrar un pueblo
encantador. Calles limpias y empedradas, con vallas decorativas mostrando su
riqueza cultural. Me dije: la próxima vez vuelvo con mi esposa, mi hija y mi
nieto.
-De esmeralderos asesinados como Jesús Hernando Sánchez
-heredero del negocio de Víctor Carranza-, y de Juan Sebastián Aguilar,
conocido como Pedro Pechugas, ¿tiene corridos?
Solo El Zar de las Esmeraldas, interpretado por el Mariachi
Reyes de Zapotiltic de Guadalajara. Allá fui a grabarlo y lo incluí en mi nuevo
álbum Corridos Prohibidos Vol. 30
-Cuál es el pueblo de Colombia más recóndito y fantasmal al
que ha llegado con su música.
La Hormiga (Putumayo), en tiempos de la guerra territorial
de las AUC y Las FARC. Ese pueblo era tenebroso. Cultivos extensos de coca. Se
ingresaba al pueblo por una vía de doble calzada, llena de bares botando
Corridos Prohibidos a todo timbal; pero más adentro existía una calle que era
como una raya divisoria. Un lado, de dominio paramilitar, y del otro,
guerrillero. No se veía un alma en las calles, pero percibía que muchos ojos me
estaban mirando.
Esta misma situación la viví en Llorente (Nariño). Allá fue
peor. Me recibían con desconfianza en todas partes, tenía la necesidad de
vender mucho, pues en una emisora de Pasto me contaron que ese pueblo era un
fortín de fanáticos de mis corridos. Visite todos los puestos callejeros y no
me compraron ni uno. Todo lo que se oía era pirata. En la emisora y en las
cantinas detectaba desconfianza. Apuré a buscar hotel y guardarme.
-En todos estos años, ¿cómo han recibido los promotores
mexicanos sus Corridos Prohibidos?
Me respetan por lo que hago y cómo lo hago. Pero mis
corridos allá no se comercializan. Los descargan en plataformas, y no los
promueven, pues en estos últimos tiempos no difunden ni los de ellos.
-¿Sale más económico grabar en México, o lo hace por good
will?
Sale mucho más caro grabar allá. Lo hice ahora por probar,
y porque el volumen 30 de Corridos Prohibidos lo merece. Esta es una ocasión
especial, y si no lo hago ahora, no será nunca.
-Una de sus batallas más fuertes en la música fue contra la
piratería, sobre todo con el formato CD. Había un grabador que hizo historia en
el centro bogotano, en el San Andresito de la 13, a quien llamaban El Barbas.
¿Qué se haría ese novelesco personaje?
Lo conozco. Creo que sigue en sus negocios chuecos, pero no
con música.
-¿Valió la pena renunciar a los privilegios de viajes,
confort, relaciones artísticas y de negocios, que disfrutó como ejecutivo de
prestigiosas disqueras como Phillips y Sony, por aventurarse en solitario con
su propia empresa musical?
Créeme que valió la pena.
-En ese rol de promoción de artistas, sobre todo de los que
apenas comienzan, ¿le tocó pagar payola?
Se paga en este momento en todas partes, sea artista nuevo
o profesional.
-Ilustre, por favor, don Alirio, a los lectores jóvenes,
qué es la tal payola.
La payola es una realidad en todos los países. Si no pagas
para sonar, no suenas. Se pagan ciertas cantidades de dinero por emisora y
numero de sonadas trimestralmente. En el caso de Corridos Prohibidos, no los
tocan. Son realmente prohibidos. Por eso mi eslogan es: “Corridos Prohibidos,
en la radio no los puede escuchar”.
-Su libro está poblado de aventuras y anécdotas. Una de
ellas, la de la hechura con la propia mata, de una cruz de marihuana de gran
formato, para ilustrar la cubierta del libro El Cartel de los Corridos
Prohibidos, del profesor venezolano Carlos Valbuena Estaban. ¿Quiere por favor
recordarla?
La portada fue una sorpresa que el profesor Carlos Valbuena
tenía guardada, desde los mismos días en que empezamos a escribir el libro.
Valbuena acudió a un cultivo hidropónico y ordenó veinte matas de marihuana. A
mí me sorprendió cuando me dijo que mandara hacer una cruz en icopor, de 2
Metros.
Yo no pregunté nada, simplemente fui a un almacén
especializado en figuras en icopor y ordené el pedido. Al día siguiente me lo
entregaron. Enseguida pasé a una dirección que me dio y me recibieron con las
ramas listas para empezar a armar la foto de portada del libro, al natural. No
existía la inteligencia artificial.
-En su libro recrea otra riesgosa aventura de su estadía en
La Hormiga, Putumayo, el lugar donde David Murcia Guzmán inauguró su pirámide
DMG, que perjudicó a miles de personas, y a Murcia lo mandó a prisión en
Estados Unidos. ¿Por si las moscas, usted fue armado a ese territorio comanche?
Nunca he ido armado a ninguna parte. Mi arma es la música,
y la música calma los ánimos, así sean Corridos Prohibidos. Con la música se
hacen amigos en todas partes, si hasta los bandoleros la aman.
-¿El corrido de DMG es de su autoría?
No recuerdo quien fue el autor. Creo que es del cantautor
Luis Carlos Guevara.
-Otra hazaña, cuenta usted, fue su tórrido viaje Bogotá -
Quito, en el automóvil de William Oyuela, su amigo disquero y alcahuete de
parrandas, en medio de un paro de camioneros que paralizó medio país, y ustedes
sancochados de sudor y borrachera en la cabina. ¿Cómo lograron sobrevivir a la
odisea?
En el año 1997 había grabado una producción llamada Renacer
de Villancicos, con estrellas de la televisión juvenil. Ese mismo año lo
lanzamos y no paso nada, habíamos ordenado una duplicación grande de casetes y
CDs. Para abrir mercado en Ecuador nos aprovisionamos de abundante material
discográfico. Luego de los traumáticos bloqueos indígenas en la vía a Pasto,
todo ese material fue nuestra salvación.
-En su catálogo hay corridos de antihéroes criollos de
todos los pelambres y calañas: insurrectos de causas perdidas y bandidos
comunes, mujerucas de cero en conducta, salteadores de caminos, etcétera. ¿Cuál
de todos cree que se asemeje más a la leyenda del mexicano Gabino Barrera?
El bandido más recordado de la historia nacional, y que
bien merecía un corrido, fue Efraín González Téllez, el legendario Siete
Colores. A él le escribimos un corrido con el maestro Humberto Diaz, director
de Los Rangers del Norte.
-Usted es frentero en confesar su radical posición política
de ultra derecha; y su devoción por Álvaro Uribe Vélez es tan marcada, al punto
de haberle dedicado su declaración de amor en un pasaje llanero de dos páginas
que publica en su libro. ¿Está tan confiado que el Uribismo retomé el poder,
hoy con las banderas de Paloma Valencia?
No, ahora voy con Abelardo de la Espriella. A Álvaro Uribe
lo quiero mucho, pero la situación del país está entrando a una etapa crítica
y, si no es El Tigre nuestro nuevo presidente, nos lleva el Putas.
-Es verdad absoluta que, por las guerras intestinas de los
grupos armados ilegales -todo por marcar territorios del negocio de la cocaína
(Cauca, Catatumbo, Chocó, Guaviare, Putumayo e intermedias)-, la Paz Total es hoy un
caballo raquítico y vencido del gobierno en curso. Pero si es que, ni Uribe,
con todo su poder, no pudo con ellos. ¿Usted estaría de acuerdo en que Donald
Trump le dé una mano al gobierno venidero para garantizar la paz y tranquilidad
en Colombia?
Estoy seguro que, con la alianza entre Abelardo de la
Espriella y Donald Trump, se lo garantizo, en los próximos cuatro años acabamos
definitivamente con toda esa maldición.
-En Mi Vida es un Corrido, usted se sincera y expone, uno a
uno, sus pecados. Tanto así que le recomienda a su hija Angie que no lea el
libro, "para que no vayamos a tener problemas", le advierte. El libro
es de dominio público, pero, ¿está "prohibido" para quienes más lo
aman?
Después del nacimiento de mi nieto, le pedí que lo leyera.
Mi nieto Mateo Castillo vino a este mundo para enriquecer espiritualmente a mi
familia. Ella no me ha dicho nada, pero sospecho que ya lo leyó.
-Hoy, a la orilla de su edad mayor, ¿de qué vicios y
pecados se ha redimido?
A estas alturas dejé atrás mis vicios e infidelidades,
estoy unido a una iglesia cristiana y mi nieto llegó para llenar un vacío. Mi
gran preocupación es la de fallecer y dejar a mi única hija sola en su edad
madura. Mateo en un regalo de Dios que vio en mí, la preocupación. Ahora solo
le pido que me dé tiempo para ayudarlo a prepararse, verlo crecer, y que sea el
sostén de mi hija en su vejez.
-En sus memorias narra que en su niñez conoció el bien y el
mal cuando vendía periódicos en la zona de tolerancia de Bucaramanga, entre
viciosos, prostitutas y malandros. En ese ambiente oscuro pudo haber elegido la
senda de la maldad. ¿Qué cree que lo salvó a tiempo?
A estas alturas de mi vida pienso que mi vida la dirigió
Dios Nuestro Señor.
-Su destino estaba marcado por el periodismo: de niño se
emplea en una casa de familia donde el jefe de casa también era el jefe de los
talleres de impresión del periódico El Frente, con 84 años de circulación. Cayó
donde era. Por favor cierre un instante los ojos, respire y díganos que retrato
vivo tiene de esa época...
La rotativa Dúplex en marcha, arrojando los periódicos
impresos y yo doblándolos con un palito liso con el que los repisaba para que
no ocuparan mucho espacio.
-Dice que a los 14 años trabajaba y se igualaba a beber
cerveza con su jefe. En el pasado los menores, ayudaban al sostenimiento de
hogares pobres. Hoy les está prohibido el trabajo, pero algunos se deciden por
la delincuencia, el narcomenudeo y el sicariato. ¿Cómo le parece?
En aquellos tiempos yo pensaba en trabajar. Y no era
prohibido que los menores trabajaran, que yo sepa. Fue así como me defendí en
el Periódico El Frente, El Diario del Oriente y El Diario de la Frontera, donde
cumplí mi mayoría de edad. Mi cédula la tramite en Cúcuta y la reclamé en
Bogotá, por el cambio de ciudad.
-También cuenta que en su niñez lo cautivó la ranchera, en
especial la de José Alfredo Jiménez, su ídolo; pero que en la juventud lo
capturó el rock de la época. ¿Qué bandas lo enloquecieron a esa edad?
Led Zeppelin, The Beatles, Ringo Starr, Joe Cocker y King
Crimson
En su estudio aún conserva sus álbumes de rock. ¿Cuáles
destaca como tesoros?
Led Zappelin en Stairway to Heaven; y King Crimson en En la
Corte del Rey.
-¿De vez en cuando los oye y lo invade la humareda de yerba
que solía aspirar con su parcero Henry Holguín?
Recuerdo la primera traba, recién llegué a Bogotá. Henry me
invito a almorzar a su apartamento de Torres de Fenicia, y me recibió con un
porro. Holguín fue el mejor respaldo que tuve en la capital. Abrirme las
páginas de Antena fue mi ingreso definitivo a la industria de la música.
-¿Qué cree que sería hoy de usted si, como periodista de
espectáculos, se hubiera enfocado por el rock?
No habría tenido éxito. El inglés era una limitante.
Meterme en la balada y empatar con las rancheras, fue lo correcto.
-Cuando llegó de Cúcuta a instalarse en Bogotá, ¿cuál era
la música que más se oía en la radio, en los hogares, en el transporte
público?
Era muy distinta a la que me había acostumbrado. Cúcuta por
ser frontera con Venezuela, era la más comercial del país, y vivía al día en
música americana y de varios géneros.
Los artistas americanos, españoles, argentinos y mexicanos llegaban a Caracas y
se devolvían. Juan Gabriel, con su primer álbum de rancheras, Lagrimas y
Lluvia, era un hit, pero en Colombia no se conocía.
-Cuáles eran las emisoras de mayor sintonía en música
popular.
Especializadas en ranchera no existían, porque, así como te
colocaban un Pastor López, te sonaban enseguida un Ándate, de los Visconti. Las
de mayor audiencia eran Radio Reloj, Radio Tonchalá, La Voz del Norte, Radio
Internacional, y, de Venezuela, Radio 860 (emisora juvenil por excelencia),
Radio Táchira, inmensamente popular y Ecos del Torbes.
-Era la época de las grandes voces de la radio. En su libro
le hace un homenaje especial a don Libardo González Escobar, El Ciego de Oro,
al frente de la Emisora Mariana. ¿Cómo lo recuerda?
Lo recuerdo como el único difusor de música carrilera en la
Bogotá de la época.
-Qué memoria hace de Los Visconti, el dueto argentino que
tiene un capítulo especial en su libro.
Los Visconti, como dueto, fue el primer gran acierto mío en
Discos Philips. Llegaron a Colombia con un disco de 45 RPM y les di el estatus
que se merecían. En mis 9 años en Philips, les lancé 9 álbumes, y los entregué
vendiendo todo en cantidades alarmantes. Convencí a Jorge Barón para que les
hiciera un especial del Show de las Estrellas, lo grabó, y con desconfianza, lo
emitió. Resultó un éxito sin precedentes en el rating, a tal punto que a los
cuatro meses que volvieron les grabó otro especial. Medellín y el Eje Cafetero
se volcaron con todo su catálogo.
-Usted exploró y explotó todos los formatos de la música.
Del vinilo grande, mediano y chico, pasando por el casete, el CD, y de un
tiempo acá, el universo digital. Cómo fluye hoy su rentabilidad en plataformas,
particularmente Spotify.
Se mueve. Lo difícil es medir el éxito. Antes eran discos
en 45 RPM y elepés. Todo se medía por unidades vendidas en las tiendas. Hoy son
descargas y escuchas, más que todo de un audio, pero pocas veces de toda una
producción de 23 canciones, como mi nuevo álbum Corridos Prohibidos Volumen 30.
-El corrido de 'Don Mencho', el Señor de los Gallos, estaba
pidiendo pista desde octubre de 2025, cuando su letra fue grabada por la banda
Doble Región. ¿Cómo le ha ido en su nueva producción de aniversario 30?
El corrido Don Mencho, el Señor de los Gallos, es objetivo
en este momento, como lo es también Vive tu Voz, del compositor Eric Palacino,
homenaje a Yeison Jiménez. Tengo mucha fe en este álbum, pero su comportamiento
ha sido lento. Al cabo de unos 6 meses se empezarán a ver los resultados.
-De cuántos corridos del Mencho se puede estar hablando a
lo largo de su borrascosa vida de mafioso.
Son muchos. De hecho, él patrocinaba agrupaciones en México
para que le cantaran. Por esa razón la persecución de la ley hasta los mismos
estudios de grabación, con amenazas de cerrar, decomisar y detener al personal.
-¿Sabe usted de traquetos legendarios que hayan cerrado
para siempre sus ojos en paz, rodeados de sus familias, que no sea don Vito
Corleone?
El que pinta para serlo, el más audaz, don Carlos Lehder
Rivas.
-Hacía tiempo que no acontecía la muerte trágica de un capo
con la pintoresca afición rulfiana por los gallos de pelea. Su corrido de 'Don
Mencho' así lo atestigua. ¿El 'Chapo' Guzmán, El 'Mayo' Zambada y Don Amado
Carrillo (El Señor de los Cielos), ¿también tuvieron esa inclinación por los
gallos?
Todos. Y los nuestros también, con las reinas de belleza,
las pre pagos, los caballos finos, las joyas, los automóviles de alta gama,
entre otras extravagancias.
-En su nuevo trabajo de Corridos Prohibidos (30 años)
incluye un corrido sobre el actual ministro de gobierno Armando Benedetti.
¡Está fuerte!, pero describe tal cual, y en lenguaje incendiario y procaz los
audios del furioso y procaz alegato del político con Laura Sarabia. ¿Pendiente
el corrido de Sarabia?
El corrido de Sarabia quedará para el volumen 31. Su
historia apenas empieza…
-¿Cuántos autores del Regional Mexicano, en promedio, han
pasado por su proyecto?
Calculo que más de 100 autores.
-En qué circunstancias se encontró hace 30 años con La Cruz
de Marihuana que, paradójicamente, le dio la "bendición" para que su
producto musical se disparara, justo cuando apenas iniciaba como empresario
musical independiente.
En un paseo de fin de semana a Chinauta con el señor
Orlando Marín, comerciante de San Andresito de la 38. Me invitó, acepté,
escuchamos un casete nuevo que le regalaron. Todo transcurrió muy normal hasta
que sonó La Cruz de Marihuana, e inmediatamente mi olfato despertó y empezamos
una discusión en la camioneta por quién era su intérprete. Orlando decía que
Los Tigres del Norte. Yo, que no. Hasta que fuimos a Radio Recuerdos y le
pedimos a Fernando Sarmiento, el director, que la escuchara. De inmediato saco
el CD original del Grupo Exterminador.
-De esa época, a la fecha, cuántas versiones de La Cruz de
Marihuana puede haber, y cuál es la más sonada después de la original del Grupo
Exterminador.
La más sonada fue la que yo grabé con Las Águilas del
Norte. Es difícil poder encontrar todas las versiones.
-En su inagotable producción musical no queda por fuera
ninguno de los peces gordos colombianos de la cocaína, ¿pero existen corridos
de un rango inferior como Chupeta, Rasguño, El Doctor, El Químico o Morcilla?
Chupeta y Rasguño tienen corridos.
-El cabezote de Corridos Prohibidos 30, diseñado por su
hija Angie, está como para que los supremos del Episcopado Colombiano se
rasguen las vestiduras. ¿Está listo para responder cuando estalle el escándalo?
La canción símbolo de mi proyecto se llama La Cruz de
Marihuana y el libro El Cartel de los Corridos Prohibidos también tiene esa
portada. Que sea lo que Dios quiera con su sabia voluntad.
-A propósito de deidades y sotanas, ¿cuánto hace que no se
confiesa?
(Risas) Me estoy confesando, largo y tendido, con un
confesor sin sotana.
-¿A sus "70 mayos", además de sus Corridos Prohibidos,
¿qué más lo puede desvelar?
Mi compromiso de sacar adelante el proyecto Remex Music, de
México. Tiene un catálogo joven, muy nuevo y envidiablemente comercial. Quiero
ser el precursor de esa nueva ola del género Regional Mexicano en Colombia.
-Y hasta cuándo estima seguir botando corriente con la
música.
Hasta cuando Dios lo permita. Necesito entregarle la
bandera a mi nieto Mateíto.
-Maestro Alirio Castillo, después de todo lo sufrido, gozado y confesado, como en los interrogatorios de banquillo, ¿tiene algo más que
agregar?
Mi
querido Ricardo, estoy seguro de que el tintero quedó desocupado.
Corridos Prohibidos 30 años en Spotify:
https://open.spotify.com/



























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