jueves, 18 de diciembre de 2025

La antigua zapatería bogotana que a su vez es un visitado templo de la música en vinilo

 

En pleno centro capitalino, don Elkin Giraldo se ha hecho célebre por ser "el vendedor de zapatos que más discos vende". Atesora un promedio de 100.000 pastas

 Ricardo Rondón Chamorro 

 Fotos: Ricardo Rondón 

Cuando Julio Ernesto Estrada 'Fruko', pionero de la Salsa en Colombia visitó por primera vez la Zapatería Cosmos, en Bogotá, quedó estupefacto al ver la cantidad de vinilos clasificados por orden alfabético y género musical. Se maravilló al encontrar intactos sus primeros álbumes. Estuvo toda una tarde hablando con el dueño y oyendo su frenética melodía en el tornamesa, y al final, salió feliz con varios de sus discos, un par de zapatos negros de amarrar, talla 45, para él, y otro par de tacón, para su mujer.

-Esto al fin, qué es -preguntó de salida-: ¿una tienda de discos o un almacén de zapatos?

-Maestro, le respondo con el eslogan que identifica la marca: el vendedor de zapatos que más discos vende-, acotó amable y risueño el dependiente.

-Cuando regrese a Bogotá tengo que volver aquí, pero con más tiempo. Hay mucho que ver, hablar y escuchar.

-Bienvenido siempre, maestro. Gracias por su visita.

Incrustada en una antigua edificación del ombligo bogotano, la Zapatería Cosmos (calle 17 # 8-40), data de 1953. La vitrina de fachada, decorada con cubiertas de discos, oferta por estos días de fin de año pares de zapatos a 40.000 y 80.000 pesos. Adentro, a lado y lado, escaparates al tope de calzado. En el corredor, canastas de plástico repletas de acetatos. Y, en el segundo piso, la sorprendente colección musical en formato vinilo. 

Su propietario es Elkin Giraldo Giraldo, y el 25 de diciembre celebrará, como diría don Jorge Barón Televisión, sus primeros 70 años. Oriundo de Medellín, Giraldo prometía en su juventud lucir los ornamentos sacerdotales, o ser un calificado docente de religión y vocacionales, hasta alcanzar la jubilación, pero en esas estaba cuando se cruzó el diablillo paisa del negociante, que lo poseyó para siempre.



El maestro Fruko repasando su legendaria obra musical con don Elkin Giraldo 

En 1980, Giraldo ancló en Bogotá, donde se desempeñó en varios trabajos como empleado; y como independiente, se aventuró a abrir un bar, pero en esa ruta, él, abstemio absoluto, se agotó de trasnochar, lidiar con borrachos y capotear los peligros de la noche. Para evitarse un mal mayor, entregó el local.

Por un aviso clasificado se enteró de que, en un almacén de calzado, del centro, estaban necesitando un auxiliar. Era la Zapatería Cosmos del santandereano Germán Hernández Ortiz. De entrada, se ganó su confianza, y allí trabajó hasta 1985, ocupando el cargo de administrador, cuando renunció para independizarse como distribuidor de calzado en un pequeño local que inauguró en el barrio Venecia, y al que nombró Amadeus, por su gusto por la música clásica.

A comienzos de los años 90, Hernández y familia, decididos a radicarse del todo en Bucaramanga, le propusieron a Giraldo arrendarle el almacén donde él había trabajado. No dudó en tomarlo por 350.000 pesos mensuales. 

El comercio del calzado nacional estaba en su apogeo, y con la visión y la experiencia adquiridas, don Elkin, con el tiempo, terminó comprando uno a uno los ocho locales de la próspera cadena de almacenes Cosmos.

"Es que la venta era pulpa todos los días. Se vendían entre 900 y 1.000 pares de zapatos al mes", refiere Giraldo. De eso hace ya 32 años. Hoy solo le quedan dos locales: donde nació la empresa, y otro ubicado al frente. 

¿El motivo? El bajonazo gradual de la mano de obra nacional, ante la avalancha de importaciones de calzado chino, "que no es zapato de cuero sino sintético, que nunca se podrá comparar con el refinado estilo y confección, por dentro y por fuera, del clásico que fabricaban maestros zapateros en barrios tradicionales como el Restrepo y el Santa Fe", apunta el veterano comerciante.

Zapatos y vinilos 


Calzado, pastas musicales, radios, radiolas, tocadiscos, entre otras joyas sonoras del ayer  

El zapato elegante, elaborado en cuero, hasta la suela, de costoso material, quedó relegado a la memoria de los filipichines bogotanos de época. Cosmos, es, en la actualidad, una de las escasas zapaterías de calzado fino que sobreviven, de tantas renombradas que en su época dorada trascendieron boyantes en este sector de la ciudad. 

Solo, que, en la zapatería de don Elkin, se da un fenómeno curioso y excepcional: sigue siendo frecuentada por sus viejos clientes, que a veces van acompañados de sus hijos y nietos. Estos últimos, de zapatillas o tenis de tela, algunos coleccionistas de melodía reciclada; otros, estudiantes de música, pincha discos, o mirones casuales, a la saga de elepés en distintos formatos.

-Pero, ¿cómo se dio, en lo que a Cosmos atañe, este indisoluble matrimonio, de más de treinta años, entre disco y calzado? Pregunta pertinente para su propietario.

-Porque desde joven me ha gustado la música clásica, el jazz, la música colombiana y latinoamericana; en fin, de variados ritmos. Y cuando asumí en propiedad la empresa, empecé a comprar colecciones como las de Salvat, de 100 elepés, en las tiendas de discos que abundaban en este sector. Algunos los dejaba en casa, otros los acomodaba como decoración en el almacén, porque tenían unas carátulas llamativas.


En Cosmos, como su nombre lo indica, hay riqueza y variedad del universo musical  

Sucedió que la gente que entraba a comprar zapatos, preguntaba si los discos también estaban en venta. Yo les decía que sí, y que a la orden los que quisieran llevar. En este punto quiero dejar en claro que no soy musicólogo ni coleccionista. Solo oído y buen gusto. Pero, ante todo, soy comerciante. No pasó por mi cabeza que, además del calzado, iba a vivir de la música. Fue una afortunada casualidad.

Para reforzar el negocio del elepé, Giraldo dotó la sucursal del frente de equipos de sonido vieja guardia, radiolas, tocadiscos portátiles, tornamesas de alta gama, radios de tubo y vitrolas, entre otras "viejeras de nostálgicos empedernidos" como decía al aire don Juan Gossaín-, hace muchos años descontinuadas, pero en perfecto estado, que le dan al establecimiento una impronta de museo.

Gangas y remates 

Sin que pasara demasiado tiempo, los almacenes de don Elkin, sobre todo, el de la sede principal, se empezaron a llenar de discos. Compraba gangas de acreditadas marcas como Bambuco, Discorama, La Música, Mercado Mundial del Disco y La Rumbita, entre otras. "Es que en ese tiempo se vendían discos y casetes como pan, y había tiendas por doquier", recuerda Giraldo.

Hasta que las multinacionales Sony y Phillips desarrollaron el revolucionario sistema de audio digital Compact Disc (CD), y con su arribo a Colombia, el cómodo platillo en estuche de pasta, fue desencadenando el bajonazo del vinilo. Con los años, muchas tiendas, incluidas las más poderosas, fueron cerrando; ni se diga, tiempo después, cuando aparecieron las plataformas musicales, preámbulo de lo que hoy es el poderoso transmisor de Spotify. 

Pero, sin desconocer, que "el vinilo llegó para quedarse", como coinciden los afiebrados por las piezas discográficas. El CD marcó su territorio y tuvo su cuarto de hora. Lo sustenta don Elkin, quien, con su agudo olfato de negociante, se dio a la tarea de rastrear y comprar remates de discos de segunda mano, pero en buen estado. Las emisoras musicales fueron su principal objetivo. Se dolía al saber que, algunas de ellas, sacaban por arrumes sus discotecas a la calle, para deleite de los recicladores.

Noel Petro, maestro del requinto y del sabor tropical, con don Elkin Giraldo

Hizo contactos con la radio de provincia, que fue caudal fecundo por la variedad de música. No daba a abasto en recibir cargamentos de distintas regiones. Adecuó un nicho de su segunda planta como clínica de restauración y limpieza de cubiertas y acetatos Confiesa que. en esa extensa y paciente labor, encontró dinero, fotografías, libretas de ahorro, cheques, letras de cambio, panfletos de grupos armados ilegales y hasta demoledoras notas suicidas.

Cuando no eran las emisoras, la gente que lo conocía, lo llamaba, o iba directamente al almacén a ofrecerle remates, o a datearlo para dar con alguna pesca fortuita. Algún necesitado en tiempo de pandemia, obligado a salir de sus tesoros para sobrevivir a la crisis. Una viuda que después de sepultar al marido, le urgía deshacerse de aquellos arremuescos que le estorbaban.

Supo de otros negociantes de discos, quiénes, sin un ápice de escrúpulos, llegaban a los velorios a darles el pésame a las desconsoladas viudas, y de paso a dejarles la tarjeta comercial entre manos, por si estaban interesadas en vender, "a buen precio, mi señora", el codiciado acopio. "A mí jamás se me hubiera ocurrido algo así", sentencia Giraldo que, en el gremio, y entre su clientela, ha abonado fama de honesto y cumplido.

100.000 vinilos 

Una baraja del gran legado tropical del recordado Gustavo 'El Loko' Quintero, con Los Hispanos

En ese curso, la Zapatería Cosmos se fue transformando en una suerte de templo de la música en vinilo, donde artistas, melómanos, radiodifusores, pincha discos, turistas de lejanas tierras, y aficionados, llegan a ver, comprar, o a consultar, entre cubiertas, datos y notas de antología como las finas reseñas de Hernán Restrepo Duque y de Antonio Fuentes, músico, publicista, fotógrafo y fundador del nonagenario sello Fuentes.

100.000 vinilos en promedio dan cuenta de la estimable discoteca Cosmos. Hay apartados exclusivos de música clásica, jazz, tango, zarzuela, ópera, instrumental americana, folclore latinoamericano, bolero, pasodoble, romántica, despecho, tropical, salsa y rock, estos dos últimos los géneros más cotizados y de mayor demanda; amén  de valiosos documentos sonoros como selecciones de poemas en las memorables voces de los colombianos Rodrigo Correa Palacio y Jorge Correa Tamayo, y del cubano John Gres; o discursos que hicieron historia, de Jorge Eliécer Gaitán a John Fitzgerald Kennedy.

También rarezas para estudiosos y coleccionistas, como encontrarse con un álbum de clásicos del repertorio mexicano, interpretado por un mariachi de la República Checa; 'Cantos de garganta', de la música tradicional de Mongolia; grabaciones de la cultura mística de consciencia y meditación de la India; oratorios melódicos de Suras y Aleyas del Corán; Coros polifónicos a capela de Croacia, marchas sinfónicas de Capadocia, entre otras piezas exóticas.

Aquellos diciembres



El compilado tradicional que arrasa en temporada de fin y comienzo de año 

Por obvias razones, la temporada de celebraciones decembrinas es la más movida en la Zapatería Cosmos, por eso de que, la música, es uno de los obsequios más prácticos, cómodos y recordados. Su clientela de ayer y de hoy, para evitarse trancones y tumultos, solicita los encargos a domicilio que don Elkin se encarga de organizar y despachar en estuches de cartón, rotulados en máquina de escribir, a partir de las promociones de su cuenta de Instagram, discoscosmos, que ya se acerca a los 60.000 seguidores.

Y así como hay melodía para todas las preferencias, la de festejar y parrandear, está certificada por la misma radio, que nunca pasará de moda. Año tras año salen a relucir los éxitos de Guillermo Buitrago, Los Hispanos y Los Graduados de Gustavo 'El Loko' Quintero, y de Rodolfo Aicardi, Los Melódicos, Los Blanco, La Billos Caracas, Lucho Bermúdez, Pacho Galán, La Sonora Dinamita, Fruko y sus Tesos, Latin Brothers, los salserísimos Richie Ray y Bobby Cruz; Óscar D'León, Celia Cruz, Willie Colón y Héctor Lavoe, con su 'Asalto navideño'; bueno, la lista es bien larga y de amanecida, y la mayoría de hits están compilados en los álbumes de los 14 Cañonazos, joya de la corona de Discos Fuentes.

-Don Elkin, ¿para usted cuál es el tema que enciende diciembre?

-Son varios, dependiendo de gustos, pero de los más sonados, por tradición, 'El año viejo', que hizo popular el maestro Crescencio Salcedo, en la inconfundible voz del intérprete mexicano Tony Camargo. Aquí dice don Hernán Restrepo Duque en la contra carátula, que Camargo grabó 'El año viejo', en 1953, con La Sin Par Orquesta, dirigida por Ernesto Duarte. El otro tema es 'Con mi botellita de ron', de Tania de Venezuela, de 1975.


"Faltan cinco pa'las doce, el año va a terminar", el disco de la nostalgia 

-¿Y de Pastor López?

-Cómo estas fechas también son de nostalgia y emociones encontradas, 'El ausente', de Pastor López, se quedó para siempre; lo mismo que 'Faltan cinco pa' las doce', letra de Osvaldo Oropeza, en la voz de Néstor Zavarce, que, en años menos ruidosos y agresivos, se ponía en el tocadiscos después de lagrimear con el Brindis del Bohemio.

-¿Lo tiene?

-Claro, lo busco y lo pinchamos.

-Qué reminiscencias de la niñez hace de estas festividades?

-Que eran sanas y cordiales, de unión familiar, de compartir viandas con los vecinos. Y que toda esta música de la que estamos hablando, ha estado vigente con el correr de los años. 

-¿Le ha traído suerte haber nacido en la misma fecha en que nació el Niño Dios?

-Para mí la suerte es la salud y el trabajo, que son bendiciones, y, si el azar ayuda, bienvenido.

-¿Acostumbra viajar?

-Viajo todos los días de la casa al trabajo y del trabajo a la casa.

-¿No sé toma unos días de descanso?

-No señor. Lo mío es trabajar. El descanso eterno vendrá después.

-Cómo va a celebrar sus 70 años.

-Normalito, como siempre: cena con la familia a media noche, el brindis con una copita de vino. Y a dormir.

¡Báileme ese porro en la aguja, don Elkin! 

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